
Empecé este capítulo de mi vida tarde. Sé que ha sido el episodio sentimental más importante de mi vida, diez meses casi que han sabido a poco.
Porque me han servido para crecer, aprender y sobre todo conocerme mejor, el cómo han acabado es otra historia que dejo para otra ocasión.
Se intercalan tiempos buenos con malos, broncas y discusiones con arrebatos de amor, palabras cálidas y caricias dulces con insultos y cabreos, y sobre todo el cariño, que nunca ha faltado.
Fiel a mis principios decidí que llorar no sirve de nada y que toda experiencia (tanto buena como mala) sirve para hacernos mejores personas. Ya me siento un poquito mejor.
A partir de ahora haré un agujero en el suelo, una especie de cúpula, caja o compartimento; y meteré sólamente las cosas buenas, porque las malas no cabrían. Esa es la idea, quedarse con lo bueno y olvidar lo malo.
Debí haber escrito ésto hace mucho tiempo, ahora es tarde, pero nunca es tarde para mirar hacia atrás y ver el camino recorrido. Con todo, suerte. Y sigue tu camino, quién sabe, quizá nos crucemos de nuevo... dentro de un tiempo...
Hasta siempre, Marina.

No hay comentarios:
Publicar un comentario