miércoles, 16 de junio de 2010

Mirando al mar



Empecé este capítulo de mi vida tarde. Sé que ha sido el episodio sentimental más importante de mi vida, diez meses casi que han sabido a poco.
Porque me han servido para crecer, aprender y sobre todo conocerme mejor, el cómo han acabado es otra historia que dejo para otra ocasión.

Se intercalan tiempos buenos con malos, broncas y discusiones con arrebatos de amor, palabras cálidas y caricias dulces con insultos y cabreos, y sobre todo el cariño, que nunca ha faltado.

Fiel a mis principios decidí que llorar no sirve de nada y que toda experiencia (tanto buena como mala) sirve para hacernos mejores personas. Ya me siento un poquito mejor.
A partir de ahora haré un agujero en el suelo, una especie de cúpula, caja o compartimento; y meteré sólamente las cosas buenas, porque las malas no cabrían. Esa es la idea, quedarse con lo bueno y olvidar lo malo.

Debí haber escrito ésto hace mucho tiempo, ahora es tarde, pero nunca es tarde para mirar hacia atrás y ver el camino recorrido. Con todo, suerte. Y sigue tu camino, quién sabe, quizá nos crucemos de nuevo... dentro de un tiempo...

Hasta siempre, Marina.

No hay comentarios: